La única ilusión futbolera del verano sin fútbol es la piñata del ‘9’ en blanco de Florentino Pérez, que es nuestro David Copperfield, aquel mago que en el otoño del 98 se presentó en Madrid como novio de Claudia Schiffer y petó el Palacio de los Deportes, donde intentó hacer volar (sic) a Polanco, nuestro ‘Jesús del Gran Poder’, en mote de Guerra, el mismo que puso ‘Carlos II vestido de Mariquita Pérez’ a Soledad Becerril y que pone ‘Melenchon vestido de Christian Dior’ a Yolanda Díaz. Cuando el divino Copperfield (eso nos parecía a todos, viendo a la Schiffer) fue a jalar de Polanco para llevarlo a su ‘Falcon’ como Sánchez al vejestorio de Wyoming, alguien pisó un cable… Ver Más