Jordi Llauradó dimitió como responsable del Espai Barça cuando Laporta decidió adjudicar las obras del Camp Nou a la empresa turca Limak. Pese a su renuncia, Llauradó permaneció en la junta como un directivo ‘sin cartera’. El jueves, el día que tenían que empezar los trabajos del nuevo estadio, Llauradó decidió cesar también como directivo. Laporta, que aún no tiene permiso de obras para dar forma a la inversión más importante de la historia del club, se queda un poco más solo. Llauradó era el único directivo que era constructor y tenía por lo tanto algún conocimiento del sector. La dimisión de Llauradó es comprable a la marcha de Jordi Cruyff y a la espantada, aunque con final feliz, de… Ver Más