La presa de la central hidroeléctrica de Kajovka , en el río Dniéper, a 60 kilómetros de la ciudad de Jersón, ha sido destruida este martes, según las autoridades ucranianas, por las tropas rusas. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski , acusó hace meses a las fuerzas rusas, que controlan la infraestructura desde principios de la invasión, de colocar minas en las instalaciones con la intención de provocar una catastrófica inundación en las comunidades cercanas con el fin de frenar el avance de las fuerzas de Kiev. El Mando Sur de las Fuerzas Armadas de Ucrania ha indicado que está investigando la magnitud del daño, así como la velocidad y la cantidad de agua que afectarían a las zonas probables de inundación . Todo apunta a que entre 16.000 y 22.000 personas podrán verse afectadas. Noticia Relacionada estandar No Cerca de 20.000 afectados, suministradora de Crimea y la planta de Zaporiyia, así es la estratégica presa Kajovka J. Monjardín Las explosiones, en el territorio ocupado por Rusia, han provocado inundaciones en un área que ahora es una zona de guerra, y que como en otras ocasiones tanto Kiev como Moscú se han culpado mutuamente El Derecho Internacional contempla una especial protección para infraestructuras hidrológicas como presas, tanto por su especial relevancia para suministros básicos como por el riesgo que su destrucción puede suponer para zonas aledañas. Destruirlas, por tanto, puede constituir un crimen de guerra . De hecho, los protocolos incorporados en 1977 a los Convenios de Ginebra (1949) advierten de que «lanzar un ataque contra obras o instalaciones que contengan fuerzas peligrosas a sabiendas de que dicho ataque causará una pérdida excesiva de vidas, lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil supone una violación grave del Derecho Internacional ».