Llevamos tiempo hablando de nubarrones en el horizonte. Un crecimiento mejor que el europeo , en relativo, pero paupérrimo , en término absolutos; una situación de precios que se resiste a la moderación e induce una política de tipos elevados; lo que, a su vez, castiga con severidad la capacidad de compra de los ciudadanos y un panorama internacional muy incierto eran la causa de los temores. Pero la sorprendente solidez del empleo que, con las salvedades que se quiera, parece inmune a cualquier circunstancia adversa suponían una barrera infranqueable para la tormenta. Sin embargo, estos dos días atrás empezamos a escuchar unos truenos preocupantes . Se podría decir que, de tanto asegurar que viene el lobo, empezamos a vislumbrar… Ver Más