“Dime con quién andas y te diré quién eres”, es un refrán o dicho, según el cual es posible definir el comportamiento y la naturaleza de un individuo por las juntas que tenga o las personas con las que se relacione. Pues bien, observando al dictador Nicolás Maduro, metido en ese círculo en el que se interrelaciona con Ebrahim Raisi, Presidente de la República islámica de Irán; Serguéi Viktorovich Lavrov; el canciller ruso, y con Ramio Valdés, uno de los hombres más sanguinarios del castrismo, es perfectamente posible entender por qué en Venezuela opera un régimen con un Estado Fallido y forajido al mismo tiempo.