A pesar de la inexistencia de la palabra “autosuicidio” en el Diccionario de la Real Academia Española, me voy a atrever a utilizarla, no solo por ser atribuida como el invento de un expresidente de Venezuela, sino porque al ser motivo de burla generalizada de la población en su momento, todo el mundo en este país entendió perfectamente a partir de allí que es lo que alguien pretende decir cuando la utiliza. Es como si fuera posible que alguien pudiera suicidarse dos veces. Y eso es precisamente lo que haríamos los venezolanos si le compramos de nuevo el paquete completo al régimen con su CNE y a la oposición oficial con su CNP.