En oportunidades he alertado sobre el inminente peligro de la disolución de Venezuela como nación soberana. Mi preocupación sobre esto crece vertiginosamente. Partiendo de los tres principios básicos que deben reunir los pueblos que así lo requieran: Territorio, población con similitudes entre ella y gobierno. En anteriores escritos he planteado que estas tres condiciones están diluyéndose en forma constante y con rapidez en la República Bolivariana de Venezuela. Pero hoy, distinguidos amigos, deseo agregar a estos tres principios cardinales dos variantes, la primera vista en un reciente trabajo, cuál es el lento, pero real proceso hacia su desaparición como pueblo con similitudes generales, al no poder satisfacer la primaria necesidad del ser humano, como lo es una adecuada alimentación y en segundo aspecto el saqueo o desfalco o robo de su patrimonio, que obviamente trae como consecuencia la desaparición de esos pueblos agrupados en esa nación, al no poder reunir las mínimas condiciones necesarias para la existencia de esa sociedad como tal.