Durante demasiado tiempo Benzema debió sentirse en el Real Madrid como el gato en un tejado de zinc recalentado por el sol. Y, aunque no iba dirigido a él, hizo suyo el consejo que Brick le dio a Maggie y saltó. Como el soldado que corre sin mirar atrás tratando de encontrar la próxima trinchera, esquivando fuego amigo y minas ajenas, Karim sobrevivió brincando de uno a otro tejado. «Diviértete», le dice Paul Newman a Elizabeth Taylor, «los gatos saltan sin hacerse daño». Y saltó. Primero lo hizo desde el tejado de la abulia para auparse al de la ausencia de gol, desde ahí brincó hasta alcanzar la barandilla de la eterna comparación con Cristiano y, como propulsado por un… Ver Más