Un año después de su terrible lesión, Zverev vuelve a la semifinal de Roland Garros entre líos con la insulina

Supera Alexander Zverev muchas cosas en este Roland Garros . Volvía a la pista en la que se rompió el tobillo el año pasado y confesó que le entró cierta angustia. Pero fue más fuerte que ella y que el rival. Supera también el alemán tres sesiones nocturnas, el que más en esta edición, con lo que supone de cena, paso por la prensa y recuperación tardía. Todavía va más allá, ya en semifinales en este 2023 con otro partido sufrido, pero convincente ante Tomás Martín Etcheverry . Un 6-4, 3-6, 6-3 y 6-4 en tres horas y 32 minutos para volver a esa ronda en la que todo se volvió negro durante un año. «Estoy muy feliz de volver a esta ronda. Nada de lo que quejarme. Ha sido uno de los años más difíciles de mi vida. Amo la competición y me lo quitaron. Así que estoy contentísimo de volver a la pista y de tener otra oportunidad de estar aquí». En 2022, disputaba el alemán, 26 años y 27 del mundo, su partido de semifinales contra Rafael Nadal . Un encuentro a techo cerrado que hizo que el ambiente fuera opresivo para los dos tenistas. Tan igualado que los dos primeros sets se decantaron en el tie break. Ya en el tercero, también reñido, en una carrera lateral, Zverev resbaló hacia la derecha, pero su pie se quedó clavado en el suelo y toda la fuerza de su cuerpo lo empujó hasta que se rompió. Noticia Relacionada Tenis estandar No Swiatek quiere el triplete en Roland Garros L. M. La polaca supera a Coco Gauff y se cita en semifinales con Haddad Maia, que sorprendió a la tunecina Ons Jabeur Fue una triple rotura que lo ha tenido muchos meses de baja y de la que ahora comienza a olvidarse. No sin pasar por un periodo de irregularidades antes de este Roland Garros y de nervios por volver a pisar esa Philippe Chatrier de tan mal recuerdo. Olvidado el problema en el pie, en esta edición del Grand Slam parisino, Zverev se ha tenido que enfrentar a otra complicación. Hace dos años comunicó que era diabético de tipo 1 desde que era niño, por lo que necesita inyectarse insulina cada cierto tiempo. Y no ocurre nada durante toda la temporada, hasta que llega a París. «Yo me inyecto insulina durante los intercambios de los partidos, y en la pista, como todo el mundo puede ver. Aquí no se me permite hacerlo en la pista. Me dicen que tengo que salir. Y durante mi último encuentro, me dijeron que eso sería como una petición para ir al baño, de la que solo tenemos dos durante el encuentro. Pero yo, según cómo sea el encuentro de largo, necesito insulina tres o cuatro veces», comentó en las preguntas con la prensa alemana. «Les pregunté qué querían que hiciera. Para mí está bien salir y pincharme porque son cinco segundos, aunque lo mejor es hacerlo en pista durante el partido. Pero me dijeron que eso se vería raro. No es muy inteligente que me digan eso porque, si no me pincho la insulina, mi vida corre peligro. Yo les dije ¿por qué se ve raro? ¿Porque parece que me estoy dopando? No tiene sentido», sentenció el alemán. Por superar, el alemán ha superado hasta una rueda de prensa original, en la que fue preguntado por si le gustaba su apodo de «león». «No sabía que me llamaban así. Pero creo que los leones duermen unas 18 horas, tienen sexo cuatro horas y comen durante dos. Así que no está mal», bromeó el alemán, de vuelta a las semifinales de Roland Garros, un año después de comenzar un calvario.

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Author: Pablo Perez