«¿Favoritos? Francia desde ya. Creo que Brasil también, es un buen equipo. Hay varios equipos europeos también. Porque la ventaja que tenemos aquí es que siempre jugamos partidos de mucho nivel, tenemos la Liga de las Naciones por ejemplo. Cuando llegamos a la Copa del Mundo estamos listos, y Argentina y Brasil no tienen eso. En Sudamérica el fútbol no está tan avanzado como en Europa. Y es por eso que cuando miras las últimas Copas del Mundo siempre son los europeos los que ganan». Las palabras de Kylian Mbappé , estrella de la selección francesa, en una entrevista con a ‘TNT Sports Brasil’ antes del Mundial de Qatar 2022 siguen trayendo cola al otro lado del Atlántico. El delantero del París Saint-Germain (PSG) se sinceró ante las cámaras sobre las opciones de los equipos de aquella orilla del océano en la cita qatarí y las respuestas fueron contundentes. En los medios y en los terrenos de juego. El galo no fue el único en menospreciar al fútbol no Europeo, pues Arsène Wenger, extécnico del Arsenal londinense y en la actualidad director de Desarrollo del Fútbol Mundial de la FIFA, argumentó que precisamente su compatriota del PSG no habría llegado a ser el delantero que es si hubiese nacido en Camerún: «En fútbol está Europa y el resto del mundo». Ya entonces y pese a no referirse en concreto a Sudamérica la CONMEBOL respondió sentenciando que «los prejuicios más repudiables se disfrazan de reflexiones ‘fundamentadas’ e ‘inteligentes’». Sin embargo, las declaraciones que más dolieron y más reacciones suscitaron fueron la del futbolista internacional por Francia. Futbolistas como el madridista Fede Valverde, uruguayo, o el exbarcelonista Arturo Vidal, chileno, no dudaron en contestar a Mbappé. El primero lo hizo tras el triunfo argentino en la ‘Finalissima’ contra Italia: «Hay buenas selecciones en Europa, pero también creo que aquí hay muy buenas selecciones. Argentina lo demostró contra Italia». Y el segundo después de que la albiceleste conquistara la Copa del Mundo en Qatar : «Aprende de los que inventamos el fútbol, Sudamérica. No pretendas ser el coco». Sin duda alguna las respuestas más contundentes han sido deportivas. Desde que el genio de Bondy abrió la boca para comparar el fútbol europeo y sudamericano, varios torneos le han quitado la razón de forma inmisericorde. En la ‘Finalissima’, el trofeo que la FIFA puso en liza entre los ganadores de la Eurocopa de la UEFA y la Copa América de la CONMEBOL, Argentina goleó a Italia (0-3). En Qatar Argentina arrebató a la selección de Mbappé el título para coronar por fin a Lionel Messi. Y recientemente Uruguay se proclamó campeón del mundo de la categoría sub-20 tras derrotar en la final a los italianos. Poco después de acabar el partido, el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, el paraguayo Alejandro Domínguez , sacó pecho en la red social Twitter: «En 6 meses las 2 Copas volvieron a casa». Por su parte, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia , aprovechó el título uruguayo para lanzar un dardo a Mbappé por aquellas palabras que tanto dolieron. «Argentina es campeón del mundo en mayores. Uruguay es campeón sub-20. Brasil es campeón Sub-17 y olímpico. ¿Pero cómo? Si Mbappé dijo que en Sudamérica no había nivel?», escribió con mucha ironía en la misma red social. Se rompió una larga sequía El 18 de diciembre de 2022 Messi ascendió por fin al trono mundial del fútbol , levantó la copa más deseada y devolvió a Sudamérica el trofeo más importante del deporte después de 20 años de sequía (tras la victoria de Brasil en Corea del Sur y Japón-2002). Y este domingo, en una Argentina repleta de imágenes que recuerdan ese momento, el capitán uruguayo Fabricio Díaz tuvo su propia coronación cuando levantó el trofeo del Mundial Sub-20 en la ciudad de La Plata, a 60 km de Buenos Aires. Sudamérica se quedó gracias al combinado celeste con un título que le era esquivo desde que Brasil lo ganó en Colombia 2011 , es decir tras cuatro ediciones del torneo bienal. Con él los tres grandes de esta orilla del mundo duermen con al menos un premio global. La selección brasileña, que completa esa trinidad, es la actual ganadora del Mundial Sub-17 (2019) y el oro de los Juegos Olímpicos (2021). Y los países del Rio de la Plata, donde el fútbol es una religión con millones de practicantes y muy pocos escépticos, son por primera vez en simultáneo campeones del mundo. La celebrada Copa del Mundo ganada Messi, Scaloni y compañía enderezó el paso torcido de Sudamérica, pues en los cuatro Mundiales desde 2006 hasta 2018 solo uno de los ocho semifinalistas había sido sudamericano: la misma Argentina que perdió ante Alemania la final en Brasil 2014. Las alarmas se encendieron y los críticos señalaban las carencias de un fútbol que echa mano del talento natural de sus jugadores , pero atrasado con respecto a Europa en metodologías de formación y calidad de los estadios y los centros de entrenamiento. Además de ganar el título, en Qatar Scaloni se convirtió en defensor de su tierra: «El fútbol sudamericano es de primer nivel, tienen jugadores jugando en todos lados». La dificultad de competir económicamente con las grandes ligas y la precoz migración de los futbolistas sudamericanos hacia el Viejo Continente, Estados Unidos o Asia también explicaban la falta de trofeos. En la categoría sub-20, Uruguay había perdido la final de 2013 contra Francia, en 2015 Brasil quedó a puertas de la medalla de oro ante Serbia, y en 2017 Venezuela estuvo a punto de hacer historia, pero cayó ante Inglaterra en el partido decisivo. La tendencia cambió el domingo gracias a un gol de Luciano Rodríguez y en Argentina la fiesta fue totalmente celeste. Miles de charrúas llegaron al estadio Diego Armando Maradona de La Plata y en la madrugada del lunes celebraban en el emblemático Obelisco de Buenos Aires y sus alrededores. Noticias Relacionadas estandar Si Fútbol El pozo del que no logró salir Eden Hazard Rubén Cañizares estandar No Fútbol Vinicius hereda un dorsal legendario para el madridismo J. C. Ahora las cuentas ahora están prácticamente igualadas entre ambos extremos del océano Atlántico . En la clásica competencia del palmarés la UEFA tiene 12 Mundiales absolutos, dos más que la Conmebol, pero en el sub-20 la ventaja es para Sudamérica: 22 contra 20. En Montevideo y el resto de la nación, de 3,5 millones de habitantes, la algarabía estaba atragantada desde Brasil 1950, la fecha de su último triunfo en un Mundial. Fue una victoria colosal para un país en el que según el propio entrenador, Marcelo Broli, «hay muchas carencias» en las escuelas formación de jugadores. «Tenemos eso increíble los uruguayos, que vamos por sueños que son bastantes difíciles de conseguir y a veces lo conseguimos», festejó.