Un día después de que las tropas rusas comenzaran la invasión sobre territorio ucraniano, los países de Occidente (Unión Europea y Estados Unidos, sobre todo), anunciaron un paquete de sanciones contra Rusia sin precedentes. Estas medidas tenían un objetivo claro: enviar una señal a Moscú de que sus acciones tendrían graves consecuencias. Los primeros castigos fueron dirigidos al círculo íntimo del presidente ruso, Vladímir Putin, así como a las empresas rusas y varios sectores de su economía. En los meses siguientes, el régimen de sanciones contra Rusia se amplió, golpeando sus exportaciones más valiosas a Europa –petróleo y gas– y frenando su acceso a productos que podrían ser utilizados en su guerra contra Ucrania. Pero, ¿están funcionando estas sanciones para… Ver Más