El olor de los peces muertos ya no inunda el jardín de Serhiy. La casa de este jubilado, que sirvió en el ejército de la Ucrania soviética, está a tiro de piedra de un embalse ahora vacío. El último recuerdo de los miles de seres vivos que lo habitaban es un hedor penetrante. Tras la voladura de la presa de Nova Kajovka hace poco más de un mes, el caudal del Dniéper se desbocó dirección sur. Las inundaciones llegaron a Jersón y la sequía se instaló en las regiones de Zaporiyia y Dnipropetrovsk. El paisaje cotidiano de Nikopol quedó desfigurado. Falta el agua. Un manto de tierra amarilla y barro salpicado por algunos charcos es la nueva estampa del lugar…. Ver Más