La política es un juego peligroso, un terreno minado en el que cada paso puede ser el último. La renuncia de la vicepresidenta de la Comisión Nacional de Primaria, María Carolina Uzcátegui, ha expuesto una vez más el estado precario de la democracia en Venezuela. Un proceso comicial que se desmorona ante nuestros ojos, víctima de las luchas intestinas y las ambiciones personales.