El momento de aprender a convivir con el cambio

El paso a la universidad es uno de los momentos más importantes en la vida de los jóvenes que supone además grandes cambios. Para empezar desde el punto de vista social, porque implica la ruptura de un círculo cerrado de compañeros con los que en la mayoría de los casos han compartido una gran parte de su infancia. Además, «el estudiante pasa de sentirse cómodo y en cierto sentido protegido por su entorno y un profesorado que ya formaba parte de su día a día, a un lugar y funcionamiento desconocidos, con una gran cantidad de compañeros por conocer y una total incertidumbre sobre lo que serán sus próximos años y su futuro profesional», resalta Miriam Rodríguez Menchón, profesora del Máster en Intervención Psicológica en Niños y Adolescentes de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). A todo ello se suma el cambio en cuanto a la organización y funcionamiento a nivel académico, «lo cual difiere completamente de lo que el joven conocía hasta el momento», añade la docente. Otro de los grandes cambios al que se enfrentan es la forma de estudiar. «En la nueva etapa que tienen por delante tendrán que abordar sus estudios de una forma mucho más autónoma, aprendiendo a gestionar sus tiempos de estudios y dedicación a las diferentes asignaturas», indica Sara Torre, directora de la Unidad de Empleabilidad & Emprendimiento de la Universidad Europea. Recuerda la importancia, durante los primeros meses de esta nueva etapa, de tener la oportunidad de contar con apoyo y asesoría «para que puedan resolver dudas, encontrar técnicas de estudio que se adapten a su forma de aprender y descubran herramientas que les ayuden a gestionar de forma efectiva su tiempo», puntualiza Torre. Si bien reconoce que muchos estudiantes podrán adaptarse con mucha facilidad, «algunos necesitarán un poco de orientación genérica y otros van a requerir un seguimiento personalizado que sirva para mejorar la integración en la universidad y su adaptación a la nueva forma de estudio». Exámenes Desde que se comienza la escolarización, el profesorado ejerce de guía, supervisa y marca ciertos plazos para asegurar el aprendizaje de la materia. «Al llegar al ámbito universitario todos estos esquemas se rompen. Nadie guía nuestro proceso de estudio», destaca Miriam Rodríguez Menchón. Algo que puede generar mucho estrés a aquellos jóvenes con una baja percepción de autoeficacia, dificultades de organización y/o pocos recursos de afrontamiento. «En el ámbito universitario la carga lectiva es mucho mayor, rara vez se realizan exámenes de un único tema y todos los exámenes se realizan en un periodo específico», recuerda también la profesora de UNIR. Por ello los principales enemigos a los que se enfrentan los estudiantes son el estrés y los pensamientos negativos. Noticia Relacionada estandar No Este es el examen más difícil del mundo: exige 12 horas de estudio diarias Alexia Columba Jerez El ‘gaokao’ pone a prueba la capacidad de resistencia de cualquiera y es una inversión en aprendizaje que dura años, ¿la aprobarías? En opinión de Sara Torre, los nuevos tipos de exámenes que encontrarán en la universidad puede que sean uno de los principales retos y que incluso no lo sepan hasta que se enfrenten por primera vez a ellos. «Por eso es fundamental que conozcan los tipos de exámenes y se preparen de una forma diferente. Las herramientas para abordar estos nuevos tipos de exámenes deben estar a su disposición desde el inicio del curso para que puedan prepararlos con antelación», resalta. Profesores En cuanto a su relación con los profesores, la dinámica es diferente a la que vienen experimentando en las etapas escolares anteriores. «En el ámbito universitario es fundamental mantener una relación cercana con los profesores, que además son profesionales del ámbito de estudio, son, en muchos casos, el primer contacto con el mundo profesional», aconseja la directora de la Unidad de Empleabilidad & Emprendimiento de la Universidad Europea. «La universidad es el primer espacio de ‘networking’ y si el estudiante lo aprovecha puede acabar su formación con una amplia red de profesionales de prestigio en el sector de su interés», añade. Miriam Rodríguez Menchón, por su parte, cree que uno de los mitos más extendidos es que el profesorado universitario es distante. «Pero esto no es del todo cierto. Al llegar a la universidad, muchos alumnos se sorprenden de la cercanía de algunos de ellos, de la gran formación de la que disponen para ofrecerles una gran amplitud de miras a nivel profesional», afirma. Asegura que al profesorado universitario realmente le preocupa más que los alumnos dispongan de conocimientos prácticos o aplicados al mundo laboral que el mero aprendizaje de contenidos teóricos. El valor diferencial de exprimir las experiencias Más allá del estudio, la vida universitaria ofrece una gran variedad de actividades culturales y deportivas que son una buena forma de integrarse en la universidad. «Las universidades que cuentan con una amplia oferta de actividades, proyectos o clubes estudiantiles aportan un valor diferenciador a los estudiantes. Este tipo de actividades completan la formación, porque ayudan a desarrollar competencias transversales fuera del aula», indica Sara Torre. Para Miriam Rodríguez la función del profesorado en este campo cumple una función importante ya que «actúa como puente informativo y traslada información que consideren relevante o importante para la formación complementaria de los estudiantes». Desde la Universidad Europea señalan también que el emprendimiento es cada vez más una opción profesional para los universitarios. «Es importante que durante sus estudios tengan la oportunidad de experimentar en este campo en un entorno seguro y acompañados por expertos», cuenta Torre. Por ello en la universidad se fomentan iniciativas «para despertar ese espíritu emprendedor y desarrollar la cultura empresarial de los jóvenes. Y además los estudiantes disponen de asesoramiento especializado en la creación de su propio proyecto empresarial», puntualiza.

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez