No sufren atascos, ni las emisiones de gases de efecto invernadero ni el ruido que generan las congestiones y la intensidad de tráfico de las grandes ciudades. Y aunque, por ello, los pueblos puedan ser considerados reductos de movilidad sostenible, nada más lejos de la realidad. El desabastecimiento de servicios en la España vaciada y una red de transportes escasa, con poca frecuencia, o inexistente o cuando no deficitaria, hace que desplazarse para ir al médico, a la farmacia o a hacer la compra o a entrenar en un equipo de fútbol local se convierta en una proeza diaria. De ahí, que el vehículo privado se haya alzado como la única alternativa. Precisamente, su uso es lo que pretende limitar… Ver Más