Son muchos los años pasados desde 1958 cuando celebramos el inicio de una verdadera democracia en Venezuela. Con mucho orgullo, alborozados y jubilosos recordamos la institucionalización del régimen democrático en nuestro país, celebrando también el refuerzo de nuestra esperanza por siempre deseada, guiada por el deseo de dar fuerza a los postulados y a los principios que rigen la doctrina democrática deseada en el mundo desde hace tanto tiempo.