Son ya décadas que marcan la historia de la antipolítica en Venezuela, y desde que la democracia, el sistema de gobierno y los ajustadores de la política y la democracia en todos los sectores han marchado en el querer de una nueva república y de un cambio de régimen, no hemos dejado de percibir un erróneo proceder para el cambio; ese de solicitar ayuda externa, intervención militar, y en lo más rudo dentro del rancio nacionalismo, que se alcen las fuerzas armadas, siendo esto tal vez lo peor pensado.