En un artículo reciente Gustavo Roosen, hombre siempre preocupado por lo importante, propone una alianza para crear un tsunami educativo. Una ambiciosa propuesta que consiste en “la creación de una cultura educadora capaz de contribuir a la transformación de la sociedad y al crecimiento sustentable del país. La fuerza para hacerlo se centraría en un sistema educativo que potencie el desarrollo de capacidades y competencias con igualdad de oportunidades para todos”. Cualquier lector podría decir “nada nuevo, siempre repetimos lo mismo y no pasa nada, nada cambia, incluso, todo empeora”. Aun siendo las dos posiciones contrarias tenemos la posibilidad de evaluar ambas, situarnos frente a ellas y decidir qué hacer, cómo actuar, una posición que nos permita evaluarnos a nosotros mismos y ver no sólo el presente sino también la responsabilidad con el futuro si no hacemos nada para cambiar.