Pocos podían imaginar el pasado miércoles que, mediada la competición, el líder del 151 Open Británico iba a ser Brian Harman (-10). El menudo estadounidense firmó una vuelta de ensueño de 65 golpes en la que muchos de ellos estuvieron marcados por una fortuna del todo inusual. Vamos, que más le valdría comprar lotería al salir del club porque no se le va a repetir una conjunción estelar igual en toda su vida. Sea como fuere, cuando acabó su ronda se situó con cinco golpes de renta sobre el resto y con la esperanza de ser un nuevo zurdo en alzar la Jarra de Clarete, después de nombres tan clásicos como los de Phil Mickelson o Bob Charles. Todavía quedan dos días por delante y el español que mejor lo tiene para hacerle frente es Adrián Otaegui (-2), que volvió a jugar a un gran nivel en Hoylake a pesar de que no tuvo el mismo nivel de acierto del primer día. «He vuelto a jugar bien – comentó el donostiarra- lo que pasa es que en esta ocasión no he metido los putts claros de birdie que he tenido, especialmente en los tres últimos agujeros». De ahí que no deje de mirar el fin de semana con optimismo, aunque siempre con la prudencia que le caracteriza. «Mi filosofía de juego no va a cambiar, es centrarme en cada golpe de cada hoyo sin querer mirar más allá. Lógicamente trataré de hacer el resultado más bajo posible para seguir disfrutando como hasta ahora; pero sin presionarme en absoluto». Puede parecer demasiado frío en su planteamiento, pero este modo de ver las cosas es el que ha permitido a «El Pirata» ganar cuatro torneos del Circuito Europeo en su carrera. Algo más osado en sus planteamientos se presenta Jon Rahm . El vizcaíno (+2) volvió a tener un día duro en los links de Royal Liverpool, pero al menos pudo superar el fielato del corte con una vuelta de 70 impactos y ahora ya puede atacar a tumba abierta en el fin de semana. Después de los problemas de concentración que sufrió el jueves, el de Barrica se mantuvo muy cerebral en sus primeros hoyos de hoy. Mejoró las líneas de salida en los primeros seis y eso le deparó dos birdies con los que afrontar con tranquilidad los dos tercios del recorrido restantes. Mas, como si se repitiese la historia, otros comentarios inoportunos del público le sacaron de juego en el 9 y el 10 y volvió a colocarse provisionalmente con el agua al cuello. Noticias Relacionadas estandar Si Golf El ‘British Open’ que Severiano Ballesteros le regaló a su hijo Javier Miguel Ángel Barbero estandar No Golf Los españoles que toman parte en el British Open Miguel Ángel Barbero Entonces saltaron todas las alarmas porque volvieron a aparecer enfados y palos por los aires, aunque afortunadamente el número 3 del mundo logró apagar el fuego a tiempo. Un nuevo acierto en el 15 le tranquilizó y otro en el precioso hoyo 17 le dio alas para tirarse con toda el alma en el que cerraba el recorrido. Estaba confiado y con ganas, porque había hecho los deberes y peleado con profesionalidad. Por eso quiso terminar la vuelta a lo grande. Pegó un pelotazo tremendo al centro de la calle y desde allí atacó la última bandera con la confianza de quien quiere dejar claro que el torneo aún no ha acabado para él. Pero su exceso de ganas le hizo forzar demasiado con un hierro para los 250 metros que aún le separaban de su objetivo. El golpe de aproximación se le fue largo y acabó con tres putts (el último desde medio metro) para un nuevo bogey que si no le desesperó más fue porque la ronda ya se había terminado. La cara de circunstancias que se le quedó fue el reflejo de la dureza del torneo. A pesar de las ganas que se tengan, Royal Liverpool no va a regalar nada a nadie. Aunque lo pretenda el mismísimo Jon Rahm.