En Irán, un pobre país martirizado por una teocracia islámica que genera desprecio y vergüenza internacional, existe una “Policía de la Moral” cuya función es penar, por medio de arrestos, insultos y golpizas a las mujeres que no usan el velo ordenado por Dios (en realidad, por sus muy terrenales y autodesignados voceros). Si una mujer es acusada de infidelidad, es apedreada en la calle hasta la muerte, si un hombre es acusado de homosexualidad es sentenciado a la horca. Es, para decirlo claramente, el paraíso de los machistas y homofóbicos.