Si tengo buena memoria, que creo tenerla, la primera vez que fue reseñada en la prensa venezolana una manifestación pública de la comunidad LGBTIQ ocurrió en 1997 y el medio que lo reseñó, en su portada, fue El Nuevo País. La lucha por su visibilidad, respeto y derechos humanos de la comunidad LGBTIQ no es nueva. Para nada responde a una “conspiración global contra la familia”, “una agenda globalista” o “el pernicioso impacto de las redes sociales”, al contrario, tal como lo han apuntado desde los 90s las asociaciones internacionales de psicología y psiquiatría, las conductas del espectro LGBTIQ+ se corresponden con aquellas asociadas a individuos mentalmente sanos, es decir, no forman parte del índice de enfermedades o desórdenes mentales.