Luis Eduardo Martínez: Razborka, Maskirovka y la rata del Kremlin

El 28 de junio, cinco días después que un convoy con 5.000 mercenarios de la compañía militar Wagner avanzaran hacia Moscú, Vladimir Putin visitó Daguestán, en el suroeste de Rusia. Como muchos dictadores, Putin se mostró cercano al pueblo, caminando entre peatones, estrechando la mano a partisanos y hasta besando a un bebé. Antes de abordar su helicóptero, al finalizar la gira en Daguestán, un Putin sonriente se detuvo para personalmente corregirle el uniforme a un militar que lo acompañaba. Imágenes trilladas en regímenes autoritarios. Una puesta en escena típica, para mostrar el apoyo popular y la cercanía con las Fuerzas Armadas.

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Author: Pablo Perez