PESTAÑA jabeur-vondrousova-final-wimbledon-2023 Crónica 4 Se lanza al suelo Marketa Vondrousova porque su volea fulmina a Ons Jabeur y la corona en Wimbledon. Segunda final de Grand Slam, primer gran título y se arrodilla en la pista porque hay mucho más detrás de este triunfo por un doble 6-4. Hay dos años de sufrimiento, porque la muñeca izquierda, ella es zurda, no funcionaba bien, dolía en cada golpe, y tuvo que pasar dos veces por el quirófano. Esas situaciones que los tenistas no quieren enfrentarse porque, ella lo admitió, no estaba segura de poder ser la Vondrousova de antaño, la que soñaba con este momento. Wimbledon Final Marketa Vondrousova 6 6 Ons Jabeur 4 4 Ya no lo es y no le importa. Porque ha dejado atrás el dolor y ahora las lágrimas son de alegría. Esta checa de 24 años no podía ser otra cosa que deportista, pues su familia materna está abonada a los triunfos deportivos: su abuelo fue campeón de su país en pentatlón y su madre, jugadora profesional de voleibol. Pero ella optó por el tenis y fue una estrella júnior, número 1 del mundo con 16 años. Su progresión continuó en el circuito profesional y pisó su primera final de Grand Slam, la de Roland Garros, con 19 años. Perdió con Ashleigh Barty, pero la semilla de lo que quería ser ya estaba en su cabeza. Noticia Relacionada Tenis estandar No Juan Carlos Ferrero: «Djokovic tiene dos brazos y dos piernas. Si lo agrandamos es imposible ganarlo» Laura Marta El entrenador de Alcaraz intenta rebajar la magnitud de esta final y aislar a su pupilo de todo lo que se habla de ella: «Lo de quitarle el móvil no sé si es una batalla perdida» Y en su cuello, pues conquistó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tras perder la final contra Belinda Bencic. Sin embargo, las lesiones la han obligado a tener que remontar una y otra vez. Primera operación de muñeca tras perder en París; la segunda, en la pasada temporada. Muchos meses más para recuperar el hambre, la forma, la pasión. Vio Wimbledon 2022 por televisión con la mano escayolada. «No sé cómo ahora estoy aquí. Es una locura y más en hierba», se reía. Lo que sí sabe es que habrá otro tatuaje en su cuerpo. El primero se lo hizo con 16 años y lo utiliza como una forma de expresarse. Para ella son arte. Ahora también para su entrenador, Jan Mertl, pues se apostaron que se tatuaría si ganaba. Se lo recordó con el plato Venus Rosewater en la mano, como también se acordó de su gato Frankie, por el que su marido no estuvo en Wimbledon hasta esta final, pues tenía que cuidarlo.