La última semana de carrera en el Tour de Francia 2023 han visto sumarse a la batalla por el ‘maillot’ amarillo a dos invitados inesperados. Las numerosas motos y coches que acompañan a los corredores y los aficionados imprudentes que invaden el asfalto en su afán por acercarse a sus ídolos han tenido un papel demasiado relevante los últimos días que ha hecho saltar las alarmas entre organizadores y ciclistas. El sábado, la carrera ciclista más importante del mundo vivió un incidente en la subida del Joux Plane, donde Tadej Pogaçar se topó con dos motos que le impidieron progresar cuanto intentaba dejar atrás a su gran rival y líder de la carrera Jonas Vingegaard. El esloveno logró controlar su enfado por esta acción, pero lamentó «haber disparado una bala de fogueo». Las imágenes dieron la vuelta al mundo, en un evento retransmitido para 190 países, y llevaron a los comisarios de la Unión Ciclista Internacional (UCI) a excluir a las dos motos de la etapa del domingo. Una medida que no ha evitado que se haya abierto un debate sobre su influencia en la carrera. « Desde siempre las motos tienen influencia en las carreras y hoy han robado segundos», declaró el australiano Adam Hansen, participante en 28 ediciones de grandes rondas por etapas y presidente del sindicato de corredores. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APP Apenas un día después del incidente, en la salida de la etapa 15, el corredor francés Anthony Turgis, del equipo TotalEnergies, salió en ayuda de las motos: «Sé que tienen mucho cuidado. Las cámaras tienen un zoom importante. Pero si se ponen demasiado lejos el público se pondría delante y no tendríamos ninguna imagen». «Además, las propias motos se vieron bloqueadas por el público. Había cuerdas que la gente no respetó», añadió el ciclista aludiendo a un público que este año parece más entusiasta que nunca. Un actor más de las carreras A veces pasan inadvertidas porque son percibidas ya como parte del paisaje habitual de una gran ronda, pero el número de motos y coches que acompañan a los ciclistas en las etapas, es muy elevado. Su presencia está estrictamente reglamentada por la UCI y por los organizadores de la carrera , pero rara vez su presencia resulta completamente neutra. Se vio el sábado en Joux Plane, pero ya había pasado algo similar el viernes en el Grand Colombier, donde Pogaçar y Vingegaard tuvieron que frenar. Entre las imágenes más recordadas por un incidente similar está una de Chris Froome corriendo a pie, con el maillot amarillo a la espalda, en el Mont Ventoux en 2016 después de haber roto su bicicleta en una caída provocada por una moto que se había visto bloqueada por la multitud. Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APP Hansen asegura que la UCI está trabajando en un sistema de radar trasero para las motos. «Va a llegar pronto», asegura incluso Richard Plugge, patrón del equipo Jumbo-Visma y presidente de la Asociación Internacional de Grupos Ciclistas Profesionales. Es la medida más factible, pues la utilización de drones para grabar, permitiendo reducir el número de vehículos en el asfalto, aún es considerada «demasiado peligrosa». Beneficiados por su estela La influencia de las motos y los coches en la carretera va más allá de estos incidentes en los que el trazado quedó bloqueada. Estos vehículos también son acusadas de facilitar la marcha de los corredores al llevarles en su estela mediante el fenómeno de aspiración . Un estudio publicado en 2016 por la Universidad de Tecnología de Eindhoven concluyó que «el efecto aerodinámico de las motos podía ser sustancial e incluso decisivo». «Se ha convertido en uno de los principales problemas del ciclismo, cambia la carrera y puede decidir, por ejemplo, si la escapada llega al final o no», estimaba a principios de año Bauke Mollema. El neerlandés se enfadó en 2019 contra «las motos de la RAI», que habían ‘remolcado’ al pelotón detrás de dos escapados, que se veían además perjudicados por ir contra el viento. Circular en el pelotón aporta una ventaja enorme debido a la menor resistencia al aire. Según la Universidad de Eindhoven (Países Bajos), eso puede permitir a un ciclista correr a 54 km/h haciendo un esfuerzo que, por sí solo, le haría desplazarse solamente a 12 km/h. Los coches también son a menudo señalados por su influencia. En abril, Pogaçar ganó en solitario la Amstel Gold Race después de haber aprovechado un momento de aspiración de un coche. Bert Blocken, profesor de Física en la Universidad de Lovaina (Bélgica), explicó entonces a la prensa de su país que «correr en aspiración dos metros detrás de un coche reduce la resistencia al aire en un 65% y puede hacer ganar 36 segundos por kilómetro». Una diferencia que en el ciclismo constituye todo un mundo. Derribados por un ‘selfie’ El otro gran problema en esta segunda semana del Tour de Francia 2023 ha sido el público, mucho más encendido de lo habitual, y que ha provocado más de un incidente con el pelotón. El último este domingo, con un toque de un aficionado que se hacía un ‘selfie’ y que acabó provocando un accidente con una decena de ciclistas involucrados. El líder del Tour, Jonas Vingegaard, le pidió a los aficionados extremen las precauciones para evitar este tipo de problemas: «Me gustaría decirle a los espectadores que disfruten la carrera y que estén ahí para alentarnos sin pararse en el camino o lanzarnos cerveza. Por favor, sólo disfruten la carrera». Fueron también varios los equipos que hicieron llamamientos en las redes sociales, como por ejemplo el Cofidis: «Por favor tengan cuidado. Para que la fiesta siga siendo una fiesta para los ciclistas, pero también para ustedes. No necesitan el teléfono móvil para crear recuerdos grandiosos ».