El martes pasado, amaneció muerto en su apartamento de ultra lujo, de Bal Harbor, North Miami, Florida, el “empresario” sirio-venezolano, Naman Makil, que amasó una inmensa fortuna, en operaciones, de muy dudosa honestidad, con Pdvsa y la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (CASA).