La inhabilitación de María Corina Machado dejó mucho que desear. Es un fenómeno electoral y el régimen decidió sacarla de cuajo de la contienda presidencial. La medida inconstitucional a todas luces, donde no se le otorgó derecho a la defensa, tampoco fue dictada por el poder judicial que es el único que tiene potestad para suprimir ante la comisión de un delito el derecho político a participar como candidato.