Pasó una vida, casi 2000 días, pero el ciclismo español vuelve a sonreír en la carrera más grande del mundo. Pello Bilbao , en una exhibición memorable, tras superar mil escaramuzas en la fuga, caza a Zimmermann en el último kilómetro y alza los puños con rabía en la volcánica Issoire. Vence Pello, recuerda al fallecido Gino Mader en plena celebración, su excompañero de equipo en el Bahrein, se le escapan lágrimas en los ojos y emociona a los allí presentes. Cinco años después de la victoria de Omar Fraile en Mende y de la manera más bonita posible, el todoterreno vasco despierta la llama del ciclismo patrio; un ciclismo que llevaba demasiado tiempo dormido en el Tour de Francia.