La cumbre entre la Unión Europea, con importantes estructuras de coordinación central, y un amorfo foro de países alérgicos a cualquier directriz regional como es la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) poco puede dar de sí. Un encuentro de este tipo, desde luego, es útil para fomentar las relaciones personales entre los mandatarios y facilitar así el diálogo entre los países. Sirve igualmente para poner de manifiesto las grandes cuestiones que preocupan en general a ambas partes y para sugerir algunas líneas de actuación, aunque también puede evidenciar las amplias discrepancias, como en este caso ha ocurrido en torno a la guerra de Ucrania. Dado que la Celac, a pesar de su nombre, no es ninguna «comunidad» en… Ver Más