Émile , que se encontraba en Vernet (Alpes de Alta Provenza) a cargo de sus abuelos, lleva desaparecido desde el sábado 8 de julio y el pronóstico no es bueno debido a las altas temperaturas, según ha informado el periódico local ‘Nice Matin’. El diario francés ‘Le Monde’ recoge que el niño, de dos años y medio, estaba jugando en el jardín de la casa de sus abuelos cuando estos lo perdieron de vista sobre las 17.15 horas. A las seis se interpuso la denuncia y a las 18.40 horas se puso en marcha el sistema de búsqueda por parte de la sección de investigación de Marsella. Durante la conferencia de prensa diaria que ha dado el fiscal de Digne-les-Bains, Remy Avon, ha informado que a pesar de todos los esfuerzos y del dispositivo desplegado en el terreno, Émile no ha sido encontrado tampoco este martes por la noche. Código Desktop Les battues aux abords du chalet (toit rouge) où a disparu le petit Emile #Emile #LeVernet pic.twitter.com/iYpkyY8RlV— Grégory Leclerc (@GregLeclerc)
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July 11, 2023 El panorama es poco tranquilizador, ya que según las declaraciones de los médicos entrevistados por las autoridades y recogidas por la prensa local, el pronóstico vital del pequeño es «muy comprometido», debido a las altas temperaturas por la ola de calor que azota la región. Investigación y registros Este martes, se delimitó la zona de Le Haut Vernet, muy próximo a Le Vernet, porque la Gendarmería francesa estuvo peinando el área en busca de pistas que ayudaran a conocer cómo desapareció el pequeño. El pueblo, compuesto por unas quince casas, fue registrado por gendarmes y militares . Según el fiscal: «Se hicieron inspecciones con detectores de metales propios del Ejército para comprobar la presencia de material ferroso en los fardos de heno. Hasta el momento se han visitado todos los inmuebles del caserío, se ha entrevistado a una treintena de personas y se ha examinado una decena de vehículos». Por el momento, dos testigos han asegurado que el niño salió de la casa de sus abuelos y lo vieron «en una calle con dos personas» . Y a partir de aquí, se le perdió el rastro. Émile es rubio, con los ojos marrones y mide 90 centímetros. Iba vestido con una camiseta amarilla, pantalones cortos blancos y botas de montaña cuando desapareció.