Lejos estaba en los cálculos de Vladimir Putin considerar que, por su despropósito contra Ucrania, terminaría recluido sin posibilidad de traspasar las fronteras de Rusia hacia una buena parte del planeta. Sufre ahora terrible desazón al verse impedido de pavonearse en la cumbre del BRICS a celebrarse el próximo mes de agosto en Johannesburgo, Sudáfrica. Allí, Rusia, junto a China, India, Brasil y el anfitrión, planean darle un decisivo impulso a esta organización que aspira ser la tercera pieza de la multipolaridad junto a Estados Unidos y la Unión Europea.