Fue un pésimo día de cumpleaños para Fernando Alonso, tal uno de los peores de su vida. La fecha en que celebra su 42 aniversario se encadenan los tropezones que concluyen en el primer cero del curso para el asturiano. Retirada por un trompo en la mini-carrera de 15 vueltas en el resbaladizo circuito de Spa y un enfado monumental que proviene desde la mañana. El sprint lo ganó el de siempre, inefable Verstappen, máquina programada para aniquilar. Carlos Sainz logró el cuarto escalón en la bandera a cuadros. El día arranca entre sonrisas verdes, tarta de cumpleaños de chocolate y nata en el garaje de Aston Martin, timidez del asturiano al recibir los parabienes del grupo como centro de atención y unas palabras de afecto del jefe del equipo, Mike Krack. La costumbre para Alonso es cumplir años en Hungría, última parada de la F1 antes del descanso de agosto. Por algún sortilegio malvado, el escenario cambia este año en esta sobredosis infernal de 22 carreras. Bélgica, lluvia, niebla, frío, Spa… La jornada se tuerce irremisible para él unas horas después, en la ronda de clasificación que lo arroja a la posición 15 en la parrilla. Un error que pareció de equipo novato por la parte de Aston Martin. Salió Lance Stroll con neumáticos lisos amarillos (los medios) y se estampó en ese mismo giro con el piso muy mojado. El previsible desenlace del accidente deparó una consecuencia y es que Alonso no había salido aún del garaje a marcar un tiempo. El accidente de Stroll, sobre la bocina del tiempo límite, generó una bandera roja. Clasificación detenida y el español, sin un vuelta cronometrada, se desvaneció hacia el fondo de la parrilla. Su enfado era evidente en las declaraciones que realizó al canal de la Fórmula 1. «¿Crees que puedes recuperar en la carrera sprint?». «Nada», contestó el asturiano. «¿Puedes decir alguna palabra en español?», le dijeron. Y Alonso se fue por donde había venido. Jornada cruzada que no prospera. Alonso sale decimoquinto, perdido en la panza del pelotón y con la única misión de sobrevivir a la tarde. Las condiciones cambiantes de la pista, que se seca muy rápido, llevan a todos los pilotos al garaje a cambiar ruedas de lluvia extrema por las intermedias. Unos antes y otros después, todos pasan por el box. El novato australiano Piastri se coloca líder ante Verstappen, Sainz pierde un par de posiciones, hay un barullo importante en la calle de garajes por el estrés de una carrera mini que además empezó con cuatro vueltas detrás del coche de seguridad. Para Alonso la tarde se deteriora por completo cuando parte con las ruedas intermedias (las verdes), se sale de la pista y acaba en la grava, de donde no pudo sacar el Aston Martin. «Un fallo mío, que cogí la gravilla y bueno, cero puntos», explica el piloto. Es el primer cero de la temporada para Fernando Alonso, cuya trayectoria era hasta ahora inmaculada. Seis podios, siempre en la Q3 en todas las clasificaciones y todas las carreras en los puntos, incluida la anterior prueba al sprint en Austria (quinto). «Ha sido un día gris, o gris oscuro diría -razonó en Dazn-. Primero, no pude hacer la vuelta en la clasificación y salimos desde muy atrás. Y en la carrera había que poner las intermedias lo antes posible, esperé porque Lance estaba por delante y perdía posiciones. Y luego mi fallo».