Para los contumaces golpistas que operan en Venezuela, “Fidel Castro es la inspiración”. Así, con todo el desparpajo del mundo, lo ha confesado Diosdado Cabello, uno de los integrantes de esa camarilla que continúa cometiendo todo tipo de arbitrariedades en nombre del “Socialismo del Siglo XXI”. Dicho de otro modo, aquellas andanzas temerarias desplegadas “entre gallos y medianoche” el 4 de febrero de 1992, no fueron una simple emoción subjetiva, repentina y efímera, sino que responde a un plan que sigue vigente, con una creciente motivación para proceder en consecuencia. Es evidente que no cuentan los resultados absolutamente negativos para el pueblo por el que dicen luchar, ya que está a la vista el rotundo fracaso, no solo del modelo aplicado en Cuba, sino también de las consecuencias que trajo consigo para Venezuela la nefasta idea de calcar e imponer el patrón castrista en tierra venezolana.