Desgraciadamente, Venezuela, por donde se la mire, continúa presentando un delicado cuadro que refleja la multiplicidad de problemas que agobian a millones de sus habitantes. Por eso son miles los ciudadanos venezolanos que insisten en escapar de esa hambruna generalizada. Ese espantoso desborde humano, ese deslave que va corriendo por los cauces del planeta, son la prueba más fiel de que nada se ha arreglado, así se desprende de los testimonios desgarradores de los sobrevivientes de la Selva de Darién, los que se salvaron de morir ahogados cruzando el rio Grande o asesinados en una de esas hostiles y peligrosas trochas. Las páginas de los medios de comunicación y las corrientes que circulan por las redes van teñidas de sangre con esas noticias que dan cuenta de niños que mueren naufragios y de mujeres que son víctimas de la trata de blanca.