Aquel día el calor apretaba en el alto de Orduña. Las cunetas estaban llenas de aficionados. De repente, tras una curva, aparecieron dos ciclistas que pedaleaban de forma agónica. Parecían retorcerse sobre el asfalto mientras empujaban los pedales. Un seguidor, con un pañuelo en la cabeza, gritó: «Es Bahamontes». Un clamor surgió del público. Corría el año 1965 y fue la última vez que El Águila de Toledo corrió la Vuelta a España . Quedó el décimo. El que subía a su lado era Raymond Poulidor , el mítico corredor francés que, haciendo honor a su leyenda, quedó segundo en la general. Nadie se acuerdo hoy de que el ganador de la ronda de aquel año fue un alemán llamado… Ver Más