En una entrevista de 2018, un periodista preguntaba a Vladímir Putin sobre si era necesario perdonar. «Sí, pero no todo», respondía el líder ruso. «¿Qué es lo que no se puede perdonar?», repreguntaba el periodista. «La traición». Dicho y hecho. Para Putin, la intentona de golpe de Estado del pasado 24 de junio, cuando mercenarios del Grupo Wagner estuvieron a punto de entrar en Moscú y derrocar al Gobierno, fue una traición, y hace tiempo que en la Rusia de Putin, la traición es imperdonable. Se vio en el envenenamiento de Alexander Litvinenko en 2006, un antiguo agente del servicio secreto ruso, o el tiro en la nuca al político Valentín Tsvetkov en 2002. El presidente ruso ha impuesto un… Ver Más