Desde que Elon Musk decidió implantar su megafactoría de coches eléctricos en Brandemburgo , a media hora de Berlín, para hacer la competencia en su propia casa al poderoso sector del automóvil alemán, la lista de problemas burocráticos ha sido interminable. Desde poblaciones de hormigas en el terreno de su ubicación que las autoridades alemanes le obligaron a proteger hasta calendarios de negociaciones con las autoridades locales que se cambiaban una y otra vez, colmando la paciencia el americano. Ahora que Musk ha presentado una solicitud para ampliar la planta y poder así doblar su producción, desde el medio millón hasta el millón entero de coches eléctricos al año, nuevos obstáculos se han hecho presentes. Según la asociación regional del agua Strausberg-Erkner , la expansión prevista de la fábrica en el municipio de Grünheide tendría consecuencias significativas para las aguas subterráneas. Alega que si se sellara un área de alrededor de un millón de metros cuadrados y se construyeran alrededor de 963.000 metros cuadrados, como prevé el proyecto, quedaría afectada la formación de nuevas aguas subterráneas y posiblemente el suministro de agua potable, por lo que sería necesario volver a bajarlas con una extracción de unos 61.000 metros cúbicos. «Cualquier precipitación que caiga en el área mencionada se filtrará en el sitio y contribuirá a la formación de agua subterránea», ha respondido la empresa no sin cierto estupor por el argumento presentado contra la ampliación y segura de que el área circundante, cubierta por bosques de coníferas, permitirá que se forme agua subterránea nueva. Según los planes de la compañía, la necesidad de agua dulce no debería aumentar con la expansión, a pesar de lo cual está revisando el proyecto para incluir las necesarias correcciones y volver a presentarlo cuanto antes. Las obras son importantes para la región, pensemos solamente que se prevé la creación de 22.500 puestos de trabajo adicionales, por lo que cabría esperar la cooperación de las autoridades locales. Pero la legendaria lentitud de la burocracia alemana, que inspiró obras magistrales de la literatura como la del inmortal Kafka, retrasa con indolencia los planes de Musk mientras la influyente industria alemana del automóvil, que percibe la ampliación como una amenaza, se frota las manos ante los retrasos. Otras regiones europeas aprovechan la desafección alemana por el proyecto e intentan tentar al inversor para ubicarse en sus territorios. El presidente francés, Emmanuel Macron , ha recibido ya dos vecen en París al dueño de la compañía de vehículos eléctricos con sede en California para invitarle a asentar su producción en suelo francés. «Trabajemos juntos», invitó abiertamente en un tuit. «Será genial tener una fábrica de Tesla en Francia, ha habido mucho esfuerzo y energía para asegurarnos de que esto sea posible, y esto puede suceder», ha dicho por su parte el ministro digital de Francia, Jean-Noël Barrot, «también hemos invertido en todo un sector de baterías eléctricas, por lo que intentaremos convencerle de que Francia es el mejor lugar posible en Europa para establecer la próxima fábrica de Tesla». Musk también se reunió con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y España se ha llegado a mencionar también en algunos informes sin que esa posibilidad haya cuajado. Noticia Relacionada estandar No Elon Musk, el peor vecino del mundo: el nuevo logo de Twitter en su sede supone una pesadilla para la convivencia D. S. C El letrero con la ‘X’ en la sede de San Francisco deslumbra de manera demasiado ostentosa En Alemania, la Agencia de Medio Ambiente de Brandemburgo se ha convertido en el enemigo número uno de Tesla y numerosos grupos ecologistas y asociaciones de vecinos, se han posicionado en contra de la empresa desde el primer momento, alegan ahora que la sequía ha modificado los requisitos y hablan incluso de la conveniencia de retirar las licencias ya concedidas. La Liga Verde y la Unión para la Conservación de la Naturaleza han interpuesto una querella contra la Agencia de Medio Ambiente de Brandemburgo por considerar que los permisos concedidos a Musk por un periodo de 30 años para bombear acuíferos subterráneos han sido ilegales.