Los grupúsculos, bandas y organizaciones yihadistas islámicas, salafistas, que no han dejado de crecer, desde hace años, son las grandes beneficiarias del golpe de Estado en Níger y los posibles conflictos bilaterales y multilaterales, convirtiendo el corazón del continente africano en un pudridero, cuyas llamas pueden llegar a Europa cruzando el Mediterráneo. El general Abdourahamane Tiani, jefe de la junta militar golpista que tomó el poder en Niamey, días pasados, pudo derrocar con relativa facilidad al expresidente Mohamed Bazoum. Y puede vociferar horrores contra Francia, Europa, Occidente. Pero ha usurpado el poder de un Estado que oscila entre la bancarrota y la fragmentación insostenible. Tras la amenaza de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) de intervenir militarmente… Ver Más