Budapest no son solo las grandes estrellas. La grada también aplaude a los héroes anónimos. En este caso, heroína. La letona Agate Caune disputará la final del 5.000 femenino después de clasificarse en la primera semifinal de una forma sorprendente. Lejos de las mejores marcas de su serie, Caune apostó por escaparse en la primera de las doce vueltas y media a la pista del Centro Nacional de Atletismo. El grupo, en el que estaban, entre otras, la etíope Gudaf Tsegay o la keniata Beatrice Chebet, la dejó hacer mientras trotaban a ritmo lento por detrás. Noticia Relacionada Atletismo estandar No García Bragado: «Para defender la marcha hace falta diplomacia, no polémicas» Javier Asprón El legendario marchador, campeón del mundo en 1995, puesta por más medallas en la prueba de 35 kilómetros de este jueves Caune fue distanciándose en la pista y también en el crono. Al paso por el primer mil aventaja al pelotón en 10 segundos. Por el dos mil ya eran 13. Y en el 3.000 la ventaja se fue por encima de los 20 segundos. Con el público entregado a su galopada, Caune empezó a sufrir las consecuencias d su ritmo, y los últimos mil metros de carrera tuvieron la incertidumbre de saber si aguantaría hasta el final. Su diferencia fue menguando el doble de rápido de lo que le había costado conquistarla, pero al último 400 entró aún con siete segundos de renta sobre un grupo encabezado ya por Tsegay y, por lo tanto, puesto en fila india. Agate Caune, escapada durante la semifinal AFP Tsegay fue la primera en adelantar a Caune a falta de 200 metros, y tras la etíope lo hicieron también las kenianas Beatrice Chebet, que acabaría ganando la semifinal, y Margaret Kipkemboi. Caune entró cuarta en la meta en 15:00.48, su mejor marca personal de siempre, y clasificada para una final en la que no se contaba con ella.