El oro más angustioso de Yulimar Rojas

Es el show de Yulimar Rojas . Pasen y vean a una atleta apasionada y efervescente. Un ejemplo de motivación en el trabajo. Una estrella planetaria capaz de hacer que un estadio repleto contenga la respiración para verle ganar un oro mundial in extremis, cuando todo estaba listo para que en Budapest cayera una de las torres más altas del atletismo. Noticias Relacionadas estandar No El jamaicano Mcleod se resbala e inventa el salto de longitud más surrealista: ‘a lo Superman’ ABC estandar No El momento más romántico del Mundial de Atletismo: propuesta de matrimonio al cruzar la meta ABC Acostumbrada a una superioridad abrumadora, la venezolana sufre como nunca en un concurso que muestra un nivel excelente desde el inicio. La ucraniana Maryna Bekh-Romanchuk alcanza los 15,00 metros ya al primer intento. Y parece que se pican la cubana Leyanis Pérez (14,96) y la jamaicana Shenieka Ricketts (14,84). La campeona aún no ha empezado su concurso y las medallas ya están carísimas. Puede que eso le distraiga, porque no empieza bien. Nulo en el primer intento, un salto de 14,33 en el segundo y, aún peor, otro de 14,26 en el tercero. Es octava a esas alturas. Incluso tiene que esperar al salto de la italiana Ottavia Cestonaro para ver si se queda fuera de la mejora. Ya sabe que algo no funciona. Frunce el ceño y busca con la mirada el consejo de Iván Pedroso, el maestro al que aspira a batir algún día por palmarés. Hoy lo tiene un poco más cerca. A ella le toca iniciar esa mejora, y lo hace con un nuevo nulo. Crece el rumor en el estadio. Repite salto inválido en el quinto y la situación se pone crítica. La dominiquesa Thea Lafond, mientras, salta 14,90 y pone el bronce incluso más difícil. Yulimar , que acompaña cada uno de sus intentos con un catálogo de gestos excesivos, de conversaciones consigo misma que la van cargando de energía, afronta en el sexto uno de los brincos más decisivos de su vida. La campeona olimpica y triple campeona mundial, al borde del abismo. Son 18 zancadas que se hacen eternas, dos brincos más y un último salto que deja al estadio en silencio. Por fin sale la marca: 15,08. Yulimar no lo celebra, pero siente la liberación. Aún debe esperar a que acaben sus rivales. El nivel sigue altísimo. La cubana Liadagmis Povea se va a 14,86 y solo le da para ser sexta. Asusta de nuevo Ricketts, quinta con 14,92. Y queda Behk-Romanchuk, el mayor peligro, que cierra con un nulo. Solo entonces se vio celebrar a la caraqueña. Volver a ser ella.

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Author: Pablo Perez