A pesar de todos los avatares, la descomposición social, la desinstitucionalización generalizada y la desconfianza en el porvenir, no tenemos duda de que el futuro siempre será como pensamos y queremos: ¡Una patria libre, próspera y confiada, donde la paz impere y fortalezca los ánimos de nuestro pueblo! Así la vemos y queremos, por ello, nuestro empeño en mantener la esperanza en el pensar y en el decir transformado como lo hemos dicho en “el sueño venezolano”. Han sido muchos los sinsabores experimentados desde que al cesar de la manida “revolución”, la insensatez se apoderó del venezolano forjado con el maravilloso ideario libertario; ese que siempre forja libertadores en cualquier ámbito de la tierra. Por fortuna, después de los desengaños opositores recientes con su canto invasor o levantisco, pareciera que la sensatez volvió al venezolano con la confianza del cambio mediante el voto. Como dice Nelson Chitty La Roche en escrito del pasado 25: “A Venezuela solo la salva el cambio y lo habrá si los venezolanos se atreven”.