Dos de los países en un momento muy difícil de seguridad, de corrupción, de gobernabilidad –descartando Venezuela, Haití y Argentina, quizás la peor en América Latina– tuvieron elecciones que sorprendieron a sus élites políticas por un lado y al continente por otro. Nadie, nadie los veía venir hace apenas unos meses, en el caso de Guatemala y Bernardo Arévalo y hace una semana en el caso de Daniel Noboa en Ecuador.