A medida que avanza la revolución, avanza la confrontación contra todos aquellos que por alguna diferencia tienden a contrariarlos o tienen a dar ideas distintas a su proyecto autocrático. La intervención del gobierno al PCV sigue el libreto de dividir a los opositores y disidentes: en un caso, a los más frontales adversarios y, en el otro, a quienes por años acompañaron con su proselitismo, así no fuesen gobierno, por el solo hecho de discrepar en torno a una materia o un caso en específico. A nadie puede alegrarle que los comunistas (a un sector de los comunistas que hay en Venezuela, porque los hay y con muchísimo real!), se encuentren ahora en desgracia. De los partidos históricos solo faltaba el PCV, pues AD y Copei probaron la “medicina”, y si hubiese existido URD, el partido de Uslar Pietri, o el de Pérez Jiménez, el hachazo les hubiera caído desde hace tiempo. De modo que ¿para qué quejarse tanto de una judicialización que ya le ha dado alcance a Raimundo y todo el mundo? ¿El mismo Nicolás Maduro no les ha sacado en cara que hasta apoyaron a Caldera en 1993? Y, en verdad, ¿es neoliberal este socialismo tan mafioso?