Herido y ensangrentado, un heroico Van der Poel es campeón del mundo

Es la penúltima vuelta al diabólico circuito de Glasgow, la lluvia asusta al personal, cada curva es una trampa y los ciclistas abandonan en masa. Es un calvario; un camino de agonía, riesgo, miedo en un día de poquísimo disfrute en el deporte al que entregaron su juventud. Bajarse de la bicicleta es una lícita redención. 22 kilómetros le restan al Mundial y el grupo de favoritos, donde andan Mathieu van der Poel, Tadej Pogacar, Mads Pedersen y Wout van Aert, engullen al escapado Bettiol, cuyo intento de devolver a Italia a sus fueros quedará en el recuerdo de esta cruda batalla. No está en tal selección Remco Evenepoel, campeón en 2022. Demasiados huecos tuvo que tapar; demasiadas dudas en el trazado curvilíneo. Golpea entonces Van der Poel, un prodigio de infinita clase que es imprescindible en el obvio renacimiento de un ciclismo que parecía herido de muerte. Ataca feroz el neerlandés en pleno repecho. No duda, no mira atrás; poco le importa que le persigan los lobos más peligrosos del pelotón internacional. Cree en su calidad, sus piernas están pletóricas; Van der Poel vuela sobre el mojado asfalto escocés, revienta al estelar grupo de cabeza y se marcha en solitario hacia otra gesta más en su inolvidable palmarés. Pero a 16 kilómetros de meta, bajo las dudas de los claroscuros del siempre incierto tiempo escocés, una curva le envía al suelo. Van der Poel choca contra la valla, se magulla medio cuerpo y, ensangrentado, se pone en pie para regresar a la bicicleta. La realidad, otra vez más, viste al presente de heroicidad. El neerlandés, pese al dolor, aumenta su distancia frente a los desfondados Van Aert, Pedersen y Pogacar, aprieta los dientes, arranca con rabia un trozo de zapatilla que quedó colgante tras el porrazo e, incrédulo ante el fin de su obra magna, se echa las manos a la cabeza tras seis horas y 272 kilómetros de sufrimiento. Con el maillot agujereado, herido y feliz, Van der Poel es el nuevo campeón del mundo. 38 años después, un neerlandés se viste de arcoíris.

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Author: Pablo Perez