El tema de las drogas y los narcos va mucho más allá de lo parece a primera vista, especialmente si quienes lo presentan hablando del “combate a las drogas” no se han actualizado sobre la evolución de la organización del cultivo, la logística de la distribución, y las tramas para legitimar el dinero de su venta; por ello puede ser de utilidad complementar un escrito de Karina Sainz Borgo publicado recientemente en el ABC español, partiendo de que a la fecha hay cuatro centros productores principales: Perú, Colombia Bolivia y Afganistán, con Ecuador y Venezuela, entre muchos otros, como rutas de envío, y obviamente con su propio consumo y como territorios de lavado de dinero, o Argentina como proveedor de las sustancias con las que se procesa la coca cruda. En Ecuador está a la vista el enorme desarrollo inmobiliario en Manta a partir de dinero narco, y en Venezuela ya aparece su presencia en las numerosas hectáreas que se cultivan con los capitales que ingresan ilegalmente; en esos entornos también se invierte en alumbrado, ambulatorios, etc, y no nos sorprenda que también surjan candidatos a ciertas alcaldías impulsados por los narcos.