El despido del periodista Sair Contreras, tras una entrevista a un dirigente del oficialismo incapaz de responder ante una avalancha de verdades que desnudan la corrupción y la crisis provocada por el régimen, permite evidenciar muchos aspectos de la comunicación contemporánea. Lo primero que revela es que existe una muy real censura y autocensura de los medios de comunicación que solo es compatible con un autoritarismo abierto. Eso no es noticia, lo sabemos todos aunque existan muchos que intentan tapar el sol con un dedo.