Mohamed Katir llevaba desaparecido desde el domingo pasado, cuando sucumbió de forma estrepitosa en la semifinal del 1.500 y se negó a hablar con la prensa. Su reaparición ha sido igual de sonora. El murciano se ha impuesto en la primera semifinal de los 5.000 metros para sellar, ahora sí, la clasificación para su primera final en Budapest. Noticias Relacionadas estandar No Atletismo El Mundial recompensa la valentía de la letona Agate Caune Javier Asprón estandar No Atletismo Kipyegon, reina absoluta del 1.500 Javier Asprón Entraban los ocho primeros, y la selección ya estaba hecha. Pero Katir quiso ganar. Se empeñó. Lo hizo por delante del etíope Hagos Gebrhiwet y del noruego Jakob Ingebrigtsen , que volverán a ser dos de sus grandes rivales el domingo. También del malagueño Ouassim Oumaiz (24 años), que no pagó la novatada del debut internacional en pista y entró cuarto. Clasificado. Katir sí habló esta vez. Muy sonriente por la clasificación, asumió la debacle del 1.500 como un peaje a pagar: «A veces, aunque estés muy bien, las cosas no salen. Pero yo sé perder y sé ganar. No solo se trata de entrenar el cuerpo. También hay que entrenar la mente, que es el motor de nuestro cuerpo». Y siguió con su discurso de redención echando mano de uno de los lemas de su paisano Carlos Alcaraz : «El ayer es pasado. Ojalá tuviera una máquina del tiempo para ir al pasado y solucionar mi error, De esto se aprende. Nadie es perfecto. Ojalá fuera un atleta perfecto. Pero como dice Alcaraz, el mejor tenista del mundo: ‘cabeza, corazón y cojones’. Y a ir con todo el domingo». Thierry Ndikumwenayo, el tercero de los españoles, no pudo pasar del noveno puesto en la segunda serie y quedó eliminado.