Lo había avisado. «Estoy con rabia». Katir, el plusmarquista europeo de los 5.000 metros, el hombre que se había negado a hablar con la prensa unos días atrás, afrontaba esta prueba tras la enorme decepción, el duro hachazo moral de no haber alcanzado en Budapest la final de los 1.500, la verdadera joya del mediofondo, la distancia de los milleros. Se lo jugaba todo Katir en la final de los cinco kilómetros. La gloria o el fracaso, esos dos impostores que citaba Kipling pero que no son tales en el atletismo, donde no hay escondite posible. El español estuvo muy atento a todos los movimientos en las dos últimas vueltas y mostró mucha inteligencia en el ataque final. Se la… Ver Más