A sus cuarenta años y tres meses, Marcelinho Huertas es el segundo jugador más ‘viejo’ en disputar un campeonato mundial de baloncesto, solo por detrás de Eduardo Mingas , un angolés que en el Mundobasket de 2019 participó con cuarenta años y siete meses. Quinta presencia del jugador más emblemático de una selección brasileña que se mide hoy a la España de Scariolo (15.30 horas, La 2), en el partido más complicado de la vigente campeona en esta primera fase. Marcelinho es un leyenda de la canasta, algo extraño en un país en el que el fútbol lo absorbe todo. No es su caso. Con seis años ya jugaba en la escuela de baloncesto del Atletico Paulistano, pasión heredada de su hermano mayor. A él le robaba las bolas que luego se llevaba a la calle para jugar con sus amigos. En casa lo hacía en una diminuta canasta que tenía en su habitación. Seguro que muchos de ustedes también la disfrutaron en su infancia. Maestro Aíto Con 21 años, el base dio el salto a Europa para recalar en el Joventut de Aíto García Reneses, un genio de nuestros banquillos. Junto a él estuvo tres temporadas, ganó una Eurocup y dio un salto cualitativo en conceptos que no tenía asimilados, como la importancia del juego en equipo. No todo era anotar. Luego jugó un año en Bilbao y dos en el Baskonia , con quién ganó su primera de las tres ligas ACB que tiene en su palmarés (2010). Las otras dos las conquistó con el Barcelona (2012 y 2014), además de levantar una Copa (2013) y una Supercopa (2011). En 2015, Huertas tomó el camino de la NBA, para jugar en los Lakers durante dos años. El primero de ellos sería el último de Kobe como profesional. De allí se vino con una maleta llena de vivencias y consejos del mito de la franquicia angelina, pero con pocos minutos y protagonismo, por lo que decidió regresar a España, para volver a jugar en el Baskonia. Un viaje de vuelta a Vitoria con nuevos hábitos. Huertas, padre de tres hijos, decidió en 2017 pasarse al veganismo . Lo hizo junto a su mujer y con la ayuda de un minucioso plan diseñado por un famoso nutricionista brasileño. No era cuestión de cambiar por completo y de golpe la alimentación. Necesitaba su proceso de adaptación y, a día de hoy, no solo sigue apostando por esta opción sino que además piensa mantenerla cuando deje de ser profesional y se pase a los banquillos, que es lo que más le hace tilín. Pero hasta ese momento, exprime sus últimas canasta como si fueran las primeras. El yoga y la meditación, y una hoja de lesiones casi en blanco, también le mantienen la mente limpia mientras en el Lenovo Tenerife y en su selección lo disfrutan. Con la importante baja de Neto para el resto del Mundial , le toca asumir el liderazgo de su país: «La lesión de Raulzinho es un golpe muy duro, más allá de que tenemos un buen equipo, muy completo en todas las posiciones. España siempre está entre los favoritos, aunque ellos digan que no». Elogios para nuestra selección, sabedor tras tantos años en la liga ACB que los de Scariolo siempre son un rival muy complicado: «Su juego colectivo es de lo mejor que vamos a ver en el Mundial. Es un equipo que sabe jugar más o menos de memoria, que tiene un entrenador que lleva muchísimos años. Y sus jugadores están acostumbrados a jugar para él y saben lo que quiere exactamente».