Tenía razón Pedro Sobes cuando afirmaba que la financiación autonómica era un sudoku irresoluble. No solo se trata de cubrir las necesidades sociales de comunidades con configuraciones poblacionales muy diferentes y estructuras económicas muy distintas, sino que el reparto político y competencial que diseñó la Constitución es un auténtico lío que ha creado unos entes demasiados diversos como para permitir un tratamiento uniforme y común. Si poco tienen en común las economías de Madrid y Asturias, los territorios y la población de Galicia y de Andalucía o la configuración territorial de las Canarias o la Rioja, menos lo tienen las competencias asumidas por el País Vasco, Cataluña o Cantabria. Si a esa situación de partida le añade las particularidades políticas… Ver Más