Quedan, quedamos, ya pocos corresponsales que cubrieron la guerra de Afganistán, allá a finales de los años setenta del pasado siglo. Los norteamericanos lograron echar a los rusos de Afganistán suministrando a los muyahidines, guerrilleros afganos, ‘stingers’, sistemas defensivos tierra-aire diseñados por la General Dynamics, guiados por rayos infrarrojos capaces de derribar cualquier objeto volador, al ser más rápido que cualquiera de ellos. Pronto, los helicópteros soviéticos empezaron a caer como moscas. No es que al Kremlin le importen mucho sus bajas, muchas de cuales se entierran donde caen sin comunicárselo a los familiares. Pero les importan los helicópteros cuando empiezan a quedarse sin ellos. Así que hicieron el petate y se largaron. Lo malo es que los muyahidines empezaron… Ver Más